Puede parecer triste pero tengo la tentación en casa, mi propia mujer. Y la tentación se acrecienta cuanto más poco frecuente y de peor calidad es el sexo entre nosotros. Tiene una excusa para cada ocasión y yo me he cansado de ir mendigando. La historia se repite.
Ella y mi vecina de enfrente, una pelirroja preciosa que hasta hace poco estaba embarazada y cumplía dos de mis fantasías soñadas.
Rescato ahora otra fantasía que tengo en la cabeza y donde hay dos tentaciones más, mi mujer es alta, con un culazo y muslazos, me gustan las mujeres así y tiene dos amigas muy parecidas físicamente, una rubia y otra morena que son dos preciosidades. Me las imagino en una terraza a solas conmigo, y las tres vestidas de majorettes

bailando para mí y provocándome
