Con 19 años sufrí bullying. A esa edad destacaba un poquito sobre mis compañeras, más alta, más desarrollada, y aunque me creía gorda no podía quitarme las miradas de encima, sobretodo en los días de piscina.
Había un chico que me gustaba pero tenía novia, me sentía incómoda muchas veces por los cuchicheos de mis compañeras de clase, especialmente de ella que notaba las miradas de su chico sobre mí, bueno, eso y los comentarios de todos. Unos más sutiles, otros más directos.
Edu me escribió esa misma noche por messenger no sé ni cómo ni cuándo, pero me acabó convenciendo para que le pusiese la webcam y que le enseñase las tetas, que en realidad estaba enamorado de mí, que él y Edurne no estaban bien…
En los días siguientes me hablaba de amor y que haría todo para estar juntos, que primero debíamos tener cuidado con su novia… Edu necesitaba su paja para poder dormir, acabábamos calentándonos y yo mostrándome cada vez más.
Empecé a notar miradas raras en clase, cuchicheos, y esa noche no le mostré nada. Su actitud cambió y empezó a amenazarme diciéndome que les contaría a todos lo puta que era. Así que consiguió más imágenes que capturaba en su ordenador, imprimía y enseñaba a los demás.
Eso, el corrillo de “amigas” y Edurne escupiéndome y tirándome del pelo, las patadas, el querer suicidarme, el cambio de colegio y de casa, años de psicólogos…
El miedo cuando lo rememoro de alguna manera, cuando me piden fotos aunque ni siquiera sea en el contexto sexual, el tener poquitas fotos de mí y de hace años hechas en muy contadas ocasiones…
Creo que echo tanto de menos a mi ex porque con él me sentía protegida y capaz de vivir mi sexualidad casi sin límites.
Esta es mi historia.