Con veintipocos años, cuando iba a ir a ver a mi ex a su pueblo, una vez follamos en el coche en mitad de la ciudad, en casa estaban sus padres… y otra vez en un monte, a plena luz del día y con una familia pasando de paseo a nuestro lado. Fue una situación muy morbosa.
Aún así no he tenido demasiadas experiencias en coches, ahora mismo recuerdo haber follado en el coche con seis chicas en diferentes ocasiones, y al menos un par de mamadas y varias pajas.
Una anécdota que recuerdo de hace varios años, quedé con una chica para ir a ver juntos el Hospital del Tórax de Terrassa, con toda esa leyenda paranormal que arrastraba, yo entonces administraba un foro de misterios y ella estaba encantada de acompañarme y mostrarme los secretos del hospital, aunque ya había estado con anterioridad, pero el plus de que conociese a los vigilantes y poder recorrer sus pasillos con total normalidad era una ocasión que no podía dejar pasar.
Tras la visita al hospital, tras tontear en varias conversaciones previas, y estando ya en el coche, no dudó en desnudarse para mí y dejarme hacerle fotos en un camino apartado en las inmediaciones del hospital. Éramos jóvenes, pero me pareció un poco inconsciente que me permitiese hacerle fotos con esa facilidad.
Ella era un rubia preciosa, muy muy bonita de cara, y con algún kilito de más que la dotaban de unas tetas y un culo increíbles. Quise seguir jugando mis cartas, así que le pedí si le importaba que me hiciese una paja, me dijo que no le importaba y así lo hice, empecé a acariciar su cuerpo, su culo, sus tetas, y fue ella quien me acabó esa paja.
No hubo más, la acerque a su casa donde la esperaba su pareja, y volví a mi casa donde me esperaba la mía.